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Habla el P. primitivo,
Párroco de Ntra. Sra. de La Saleta

 

EL SANTO TIEMPO LITÚRGICO DE NAVIDAD

La Navidad sólo es una fiesta cristiana, por más que muchos no se lo crean, aunque actualmente se mezcla con otros factores tales como el ambiente consumista y el sentimentalismo, con lo que, como resultado, surge una idea equivocada de lo que es la fiesta de la Navidad. Esta confusión, incluso, acarrea el rechazo de la Navidad de algunas personas buenas.

El tiempo litúrgico de la Navidad está en función de un único misterio:“Dios se hace hombre”. Tendríamos que empeñarnos encarecidamente en quitar la máscara, el envoltorio maloliente que la sociedad ha puesto y que no nos deja ver este precioso misterio.

El misterio navideño nos concede la gracia de la divinización. Dios se abaja para elevarnos a nosotros, los hombres, hasta Él. En la Navidad se encuentra lo humano y lo divino. La verdadera espiritualidad navideña consiste en aceptar y vivir a Cristo que está dentro de nosotros y manifestarlo exteriormente en la vida viviendo su misterio de pobreza, humildad, obediencia y entrega. La espiritualidad navideña es misterio de encuentro.

Si la Navidad es la apuesta de Dios por el hombre. ¿Cuál debiera ser, en verdad, la Navidad de hoy para los cristianos? No hay Navidad sin Dios y sin el hombre. Nuestra Navidad pasa por aceptar el amor de Dios como un reto y amar al hombre en Cristo como una necesidad. Ante esta sociedad de violencia, injusticia, hambre, odio, paro, desorientación, muerte… ¿Cómo podemos acercarnos al Portal para adorar al Niño- Dios, que es hombre a la vez? El católico, si quiere ser consecuente, debe salirse de la opción de muerte que ha tomado la sociedad y encarnar un estilo nuevo de vida, el de la Navidad.

En las fiestas de la Navidad sólo se celebra el nacimiento de Jesús, aunque, en verdad, en nuestro mundo, muchos preferirían unas fiestas sin Jesús. ¡Cuánto dinero no se gasta la sociedad de consumo para anular la realidad de la presencia de Dios en el mundo! Pero la Navidad, por la gracia de Dios, brilla con luz propia.

La verdadera Navidad para el hombre de hoy sería apostar por la paz, la alegría, el amor, por Dios. En el anuncio dado por los ángeles a los pastores encontramos estos conceptos que nos indican el genuino misterio navideño y la espiritualidad propia de estas fiestas Pascuales: “Os anuncio una gran alegría: Os ha nacido el Salvador”

La Navidad es encuentro: si tú no has ido al Portal para encontrarte con Él, piensa que no has vivido la Navidad, aún no ha llegado tu Navidad. Dios nace en quien le busca, y busca quien necesita. Por eso mucha gente, a pesar de estar en Navidad, sólo tiene un vacío porque sólo ha buscado lo efímero, aquello que el mundo le ha ofrecido, no ha buscado el encentro con Dios, que es la Navidad. La Navidad es la fiesta del hombre hecho hijo de Dios“. Y sólo en el misterio del Verbo encarnado se encuentra la verdadera luz del misterio del hombre” (GS 22), como tantas veces también nos lo recuerda el Papa.

Vayamos todos a Belén para encontrarnos con Dios, el único que ha tomado en serio al hombre, cargando con nuestra miseria, y viene a salvarnos. Por el Niño nos viene, a los hombres, la gracia de la salvación. Este misterio se nos hace presente de una manera permanente en la Iglesia. San León Magno decía: “La Navidad no opera como un recuerdo pasado, sino algo que se ve en el presente”. La Navidad es la sublimación de la creación mediante le Encarnación del Verbo donde ha tenido lugar la divinización de la naturaleza humana. El mismo San Agustín decía: “Por vosotros, en carne, ha nacido el Redentor del mundo”

Pero, por desgracia, a pesar de tanto derroche de amor de parte de Dios, también hoy, como entonces, se repite la misma actitud: “Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.” Si nos queda algo de sinceridad, bien podríamos preguntarnos: ¿Qué más necesitamos ver los hombres de hoy para creer?

¿Podemos decir que el mundo de hoy es signo de la presencia de Dios? Más directamente, ¿nuestra vida de cristianos manifiesta a Dios? Volvámonos hacia Belén para aprender la lección que nos da Dios y formar un mundo mejor entre todos, y, a la vez, ser mejor cada uno de nosotros. El hombre de este siglo debe volverse hacia el Portal. Hay una lección magistral que nos da Dios haciéndose hombre. El hombre nuevo empieza en el Portal de Belén.

Ojalá el mundo de hoy transmita este mensaje en todas las redes sociales: El Niño quiere nacer en tu corazón. ¿Le das permiso? ¡¡¡Felices Pascuas!!!

 


 

 

El Niño quiere nacer en tu corazón. ¿Le das permiso?

¡¡¡Felices Pascuas!!!





vuestro parroco Matias Primitivo

 

"Acercaos, hijos míos.
No tengais miedo."

  Última actualización: 07/07/2011

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