UN VERANO PARA RECORDAR
Queridos hermanos y vecinos virtuales:
No podíamos empezar estas letras sino con la referencia a los éxitos de nuestro deporte nacional. Y no es para menos. Si este año el Alcorcón dio la vuelta al mundo entero por lo que se ha dado en llamar el “Alcorconazo”, no menos nuestra selección, nuestros tenistas y finalmente nuestro ciclismo, hacen que todos miren a nuestro pequeño país con admiración y respeto.
Nos ha de servir creer que podemos; desde lo pequeño – nuestro país en crisis y sin ser una gran potencia de G-8, es capaz sin embargo de generar estrellas. Y lo hemos oído, por activa y por pasiva, “Todo gracias a un equipo”, “Gracias a la afición y el apoyo”. Y conscientes de esto, un orgullo especial por ser español que lleva a engalanar los balcones (Tradición cristiana por cierto) y revestir coches y medios con la bandera.
Esto que es patente a todos, nos puede hacer llegar a otra realidad más grande todavía. Y es que aunque muchos no se den cuenta, o como en el deporte, no le den la mayor importancia o, aun lo vivan con la mayor indiferencia. Tenemos un Equipo ganador que alcanza el mayor de los trofeos.
Ya sabemos que llegar a la gloria exige esfuerzo, fe y lucha en equipo. Y ¿no es esto el combate cristiano? Salir de nosotros mismos en un esfuerzo diario por no acomodarnos ni dejarnos llevar por las posibles derrotas. Creer en Quién dirige y que con su Gracia seremos capaces y que no estamos solos y contamos con un gran equipo.
La Lucha personal es la primera condición del seguimiento: “El que quiera seguirme que se niegue...” O el famoso de San Agustín: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. Para ello, no podemos dejar que el tesoro que llevamos en vasijas de barro no se apolille ni lo corroa la herrumbre. ¿Cómo cuidas entonces tus tres grandes perlas confiadas por Dios el día de tu Bautismo? ¿La unión con Dios por la adhesión a EL, la pureza de corazón y la llamada a la santidad en el servicio? Cuidar estos tesoros requiere vigilancia, lucha y por ello, el empeño personal del que hablamos.
Pero como vamos diciendo, con mucha Fe, y esto es en unión con Aquel que inicia y completa nuestra Fe. ¿Qué tiempo dedicamos estos días a la oración y frecuencia de los sacramentos? Os recuerdo que como decía más de un santo, “el demonio no hace vacaciones”.
Por último el equipo. Ni que decir tenemos del seleccionador – que sabe muy bien a quién pone en cada sitio- sino todo el conjunto de personas con que se cuenta. Me habéis oído decir más de una vez lo orgulloso que estoy de la parroquia que Dios me ha confiado pues podemos descubrir estrellas en cada sitio, que con su generosidad y esfuerzo, van impulsando la parroquia adelante.
No obstante, el orgullo verdadero es el de pertenecer a Cristo, y que nos hace partícipes de su Gracia que compartimos y celebramos juntos. ¡Qué pena los que “van a su bola”! Es particularmente emocionante ver como estos días se me acerca la gente para decirme: “Padre me voy y vengo para que me de la bendición de viaje”. Contar con Dios que no nos deja nunca, y seguro que nos llevará a buen puerto sabiendo que la meta, más que un premio, es gozar de su Presencia y Gracia para siempre.
Si somos fieles, mas que recordar de donde somos y los éxitos conseguidos por nuestros deportistas, sembraremos en nuestro alrededor, ansias de santidad y de vivir de la eterna Alegría, que es nuestra Redención. ¡Animo, podemos!
En breve celebraremos el triunfo de la Gracia en María al ser asunta a los Cielos, al igual que tantas patronas de nuestra querida España Mariana; a Ella os encomiendo y recibid mi bendición.
Vuestro servidor,
Fernando.